Martina Ravazzoli – fotógrafa – la nota

Martina Ravazzoli es una fotógrafa argentina, nacida el 21 de julio de 1988, en Buenos Aires. Apasionada de la luz y las sombras, aceptó el desafío de responder a las curiosidades de “La vereda del sol”. Así nos contó su amor por el arte detrás de una cámara y el poder que ello implica en su entusiasmo.

B: Hola Martina, ¿es tu primer entrevista? M: Hola Belén. Mi primer entrevista, así es. B: ¿Y, qué se siente ser entrevistada?

M: Raro, porque yo soy una fotógrafa como muchas más, que están tratando de lograr que su trabajo llegue a ser reconocido, poder trabajar más seguido de esto, y está muy bueno que te hagan una entrevista. Te llena de energía.

Es un paso a paso en la vida del artista.

Ya entramos en confianza, lo que viene es descubrir. B: ¿Cómo llegaste hasta la fotografía?

M: En el 2014 yo estudiaba para maestra, pero me pudrí de eso.

“Mucho tiempo” antes de estudiar para maestra, había cursado 1 año de cine documental en la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo y esos fueron mis inicios en el mundo audiovisual. Igualmente, mi viejo es guionista, y mi vieja, profesora de literatura, por lo que en mi casa siempre se habló de arte. También veía muchas películas cuando era chica, me considero una cinéfila.

Así que comencé a estudiar cine documental, pero me di cuenta de que ese no era mi camino, ya que lo que es filmar y dirigir, me aburre.

Hasta que un día estaba sentada en mi casa, mirando un programa de talleres de fotografía, que transmitían por el canal Encuentro, quedé alucinada. Dije: “yo quiero esto”.

Terminé de ver los cursos y me compré una cámara analógica.

Después me anoté en la carrera de fotografía que se dictaba en la escuela Paula Albarracín, de Vicente López.

B: ¿Actualmente estás haciendo algún curso?

M: Ahora estoy haciendo un curso de data manager y foquista. También curso dirección de fotografía en cine, así que me estoy especializando bastante en el aspecto cinematográfico.

B: ¿Cuáles son tus objetivos con la fotografía?

M: Vivir de la foto (ganar plata), tengo ganas ahora de empezar a dar talleres y me gustaría exponer.

B: ¿Tenés algún espacio para dar clases?

M: No. Estoy buscando.

La verdad es que, por como es mi vida: soy madre hace 2 años, entonces estuve muy parada con la foto durante todo mi embarazo y maternidad. Así que recién ahora estoy volviendo a poder trabajar con la foto, estudiar y seguir avanzando con esta carrera que tanto me apasiona.

B: Martina, anteriormente mencionaste que te gustaría exponer tus fotos. Alguna vez hiciste una exposición?

M: No, todavía nunca..

B: ¿Crees que la exposición sirve como medio de difusión, para dar a conocer a tu artista?

M: (piensa) Sí. Sí, porque podría exponer en algún barrio que yo no frecuento, que alguien vea mis fotos, y ahí y así, me estoy dando a conocer.

Como le pasó a Milo Lockett: exponiendo sus cuadros no se donde, un día un director de cine que fue a verlos, se los compró y entonces Milo Lockett empezó a ser conocido. El director de cine era Francis Ford Coppola.

Yo que sé, son oportunidades que solamente se dan estando presente en algún lugar. Y sinceramente, a mi no me importa ser famosa, sino que vean mi trabajo, porque eso consolida. Es el público quien va a comprar mis fotos, de ese modo es que mi arte trascenderá. Porque la fotografía lejos de ser un pasatiempos, para mi es un trabajo.

G: Imagino que hay dos espacios. Uno de la fotografía comercial, para eventos, para publicidades, para cine, la fotografía hecha a pedido. Y otra: la expresión personal. Para esa fotografía, ¿qué temas te atrae captar?

M: Amo el retrato. Siempre que puedo le pido a mis amigas para retratarlas (se ríe). También disfruto mucho todo lo que es el laburo en estudio, la iluminación, armado y desarmado de escenografía, todo eso me encanta y algún día me encantaría tener mi propio estudio.

En la calle le saco fotos a personas (obviamente siempre con permiso), aunque me da un poquito más de vergüenza porque a veces la gente se pone un poco incómoda, por eso me gusta más llamar a alguien y sacarle fotos.

Y también me gustaría trabajar para lo que es moda, es un mundo que visualmente me encanta. Moda en estudio. No la moda del marketing, si no el estilo. La foto de publicidad, de gráfica. Me gusta mucho esa fotografía, todo lo que es maquillaje, luces, estudio, una puesta. Me encanta mostrar eso. Jugar a armar algo desde una imagen fija.

B:Como si hicieras cine quieto.

G: ¿Qué buscas mostrar de la persona?

M: A veces uso planos medios pero lo que más me gusta es el contraste de luces, donde se marca bien la iluminación y las sombras.

Cuando edito, remarco los contrastes, busco eso.

Voy dirigiendo a la persona para lograr mostrar lo que yo deseo mostrar, no me interesa andar captando emociones, si no la imagen a la que me transporta esa persona en ese momento, en combinación con la que ya tengo creada en mi cabeza. Es eso, un juego de creación con una premisa. Tal cual inicia el cine.

G: Y cuando sos fotógrafa de eventos, ¿no se te escapa esto de juntar TU foto? ¿cómo juntás las dos cosas?

M: No soy de sacar quinientas fotos en un evento, busco la foto.

elijo el lugar, el escenario, la situación. En un bautismo en el que laburé hace poco, me pasaba que quizás el protagonista no estaba en un momento que a mi me resultara trascendente, entonces me iba y sacaba en otro lado. Me pasó con un nene que estaba sentado leyendo un cuento con el tío y ese momento y toda esa situación, me encantó. Justo se dio, no la armé yo, y saqué la foto.

Quizás repito de diferentes encuadres, pero no es que me la paso disparando. Soy muy precisa con el tema de la luz, de regular bien, la exposición, etc, (sonríe) bastante obsesiva. Yo confío en las fotos que saco.

La otra vez saqué trescientas y pico en tres horas, de esas trescientas eliminé como cien, no es que todas son maravillosas. Lo que sí me acuerdo es que me fijaba en la foto: “esta la saqué especialmente y me quedó como yo quería”, “esta que yo quería me gustó más desde el otro plano y no desde el que yo quería”, entonces después eso me ayuda a (el día de mañana, en otro evento) probar ese mismo plano que yo no lo había pensado. Así que, voy probando cosas en cada experiencia, no es que todas las fotografías te salen de diez, obviamente que hay fotos que pienso “que buena que está”, no es la mejor foto que saqué pero es una foto que a la familia le convence.

B: Vos hablaste de que empezaste con una cámara analógica, ¿qué impacto tuvo en vos el avance de la tecnología. El trance de analógica a digital? ¿Cómo te llevás con eso?

M:Yo uso digital, no me dedico a lo analógico.

Sinceramente no saco fotos a rollo, tengo una Nikon compacta que le encontré a mi abuelo y que recién ahora me gustaría probar, porque sacar analógicas implica mucho conocimiento. He sacado fotos con rollo que las miraba y decía: “un desastre”. Mi primer cámara fue analógica, la usé mucho al comienzo de estudiar y no la aproveché demasiado, enseguida me pasé a digital.

Lo malo de lo digital, es que hoy en día, cualquier persona con una cámara se dedica a la fotografía, sin ser fotógrafa/o, y la cámara te hace todo si la ponés en automático.

Antes era mucho más complejo dedicarse a la fotografía, pero hoy en día es todo más efímero y las personas con una digital ya se creen fotógrafas, y no es así.

B: ¿Quienes son tus referentes de fotografía y por qué?

M: Daniel Muchiut, un fotógrafo que trabaja mucho con retratos de personas en situación de vulnerabilidad social o trabajadores rurales.

Retratistas como: Sebastián Miquel, Viviam Maier, Lucía Prieto e Yvonne Cunnington. Pinturas de: Klimt, Schiele, Frida Kaloh.

Me fijo mucho también en artistas contemporáneos, que están a la par de una.

Martina transmite el arte desde la mirada. Desde el ojo observador. Y transmitiendo, alcanza los sueños de una pantalla que captura en nuestra retina, la vida de la memoria. Lo que es trasciende a lo que se ve y la emoción sucede en el encuentro.

Entrevista de Belén Bianchi para www.laveredadelsol.com.ar  y www.revistadelosjaivas.com

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