Mauro Guiretti – Cantautor

Desde siempre uno comienza siendo interprete, no voy dejar de serlo, no me niego a cantar cosas de otros, si me conmueve lo canto. Después he tenido inquietudes y compongo, no tengo muchas no pasan las 50 canciones, pero son las que quise hacer. Mi instrumento es la voz, mis inquietudes son muchas, comienzo las canciones desde lo instrumental, después le pongo letra. Soy de la música acústica y mi voz es del folklore porque lo hago de muy niño. Y mi objetivo es que los que me escuchan se conmuevan, es mi aporte como artista. El arte alimenta el arte, espero mi propuesta alimente a otros.

Nos comunicamos por zoom  yo en Buenos Aires y Mauro desde la Patagonia.

Soy de Rio Colorado, una localidad que está entrando en la provincia de Rio Negro, ahí viví de chico, y donde vive mi familia. Y es donde a los 10 años comenzó mi relación fuerte con la música. Ahora estoy en General Roca. Yo estaba viviendo en Cuzco, Perú, pero al comienzo de la pandemia había venido a hacer unas presentaciones y quedé varado aquí. Quedé varado en mi tierra, en casa de unos parientes y pude vivir unas cosas más con mi abuela, que falleció el octubre pasado con casi 95 años. Me siento un privilegiado que con casi 45 años tuve a mi abuela maravillosa hasta ahora y con eso de estar confinado pude volver a aprovecharla. La pandemia me trajo  a tiempo. 

Al principio de la pandemia me enoje porque había quedado varado aquí, pero como decía Cortez y Cabral  algo  parecido a “maldije  la tormenta que te asustaba, maldije el viento que te despeinaba, maldije la noche que te asustaba. Pero bendije a la noche que te trajo hasta aquí, bendije la lluvia cuando te quitaste el vestido mojado y bendije el viento que apagó la lámpara”.

Comencé en el ámbito familiar con mi padre  Raúl y mi abuelo don Serafín, este descendiente de italianos tocaba el acordeón y violín, era el animador de los bailes de los sábados en los clubes. Comencé cantando en la mesa familiar, seguí en las presentaciones de la escuela. Hasta que a los 15 años de la mano de Hugo Berti que es un guitarrista amigo fuimos a grabar a Santa Rosa, provincia de La Pampa lo que fue mi primer Casete, sería el año 1997. Como por la edad comenzaba a cambiar mi voz comencé a tomar clases de canto con la profesora que quiero mucho  se llama Nelly Coneroto, con ella también me reencontré en este aislamiento.

Luego por motivos laborales de mi viejo nos mudamos a Villa Regina, en el centro del Valle, ahí los siguientes años comencé a estudiar en un conservatorio, hasta que gracias a un disco que hicimos con un grupo pude abrir puertas en Buenos Aires, y comenzar a recorrer festivales por todo el país. Era ya el 2005  cuando me presento en festivales y recibo varios premios. Pero era de un artista con repertorio festivalero, el objetivo era prender en el público. Pero fui cambiando  ahora no busco el efecto del público, busco trasmitir un mensaje.

En el 2006 Mi manager Carlitos Bujan falleció y eso me detuvo un tiempo, cuando volví ya había cambiado, buscaba la canción con contenido,  llegar con un mensaje y esperanza a la gente. Me preguntaba ¿Qué ofrezco como artista?

Facundo Cabral me marcó y por eso estoy homenajeándolo. Yo conocí a Facundo en el 2004 y de a poco fui acercándome a su mensaje.

En el cotolengo de don Orione en Claypole hay como 500 internos, huérfanos y con capacidades diferentes. El Padre Oscar Pesarini  pensó como no podía llevar a los internos al teatro traía los artistas al cotolengo. Ahí compartí con Víctor Heredia, León Gieco, Peteco Carabajal, Copani, Tamara Castro, teresa Parodi, Horacio Guaraní.  Y ahí fue que una vez  al presentarme dicen “Cuando el hombre trabaja dios lo respeta más cuando el hombre canta dios lo ama” y me invitan al escenario. Al terminar de cantar pregunto de quien es la frase, el presentador me dice de Facundo Cabral y me regala un disco de un concierto en Lima. Bueno ahí comencé a investigar y a conocer más sobre él. Cuando muere en el 2011 llegué a cantar en su funeral en el hall del teatro ateneo y salté la valla y deje ahí mi guitarra, esa guitarra se la llevó Facundo. Y después junto a  Piero, que desde que lo conocí me apoyo mucho y me aconseja, comencé a preparar este sueño de homenajear a Facundo hoy sea una realidad.

EL concierto se presentó en el 2021, para los 10 años de su muerte, en el teatro IFT se hizo por transmisión virtual, y ahora el 7 de Julio lo presento en el “Teatro Fellini” con público presente. En el concierto recorro la vida misma de Facundo, desde su niñez hasta su consagración, mechada con sus reflexiones, registros audiovisuales, la voz de Facundo en off,  y canciones. Puede que se sume una canción mía “Un nuevo amanecer”.

¿Cómo te definirías?

Desde siempre uno comienza siendo interprete, no voy dejar de serlo, no me niego a cantar cosas de otros, si me conmueve lo canto. Después he tenido inquietudes y compongo, no tengo muchas no pasan las 50 canciones, pero son las que quise hacer.   Mi instrumento es la voz, mis inquietudes son muchas, comienzo las canciones desde lo instrumental, después le pongo letra. Soy de la música acústica y mi voz es del folklore porque lo hago de muy niño. Y mi objetivo es que los que me escuchan se conmuevan, es mi aporte como artista. El arte alimenta el arte, espero mi propuesta alimente a otros.

¿hay espacios para el músico?

Es un trabajo personal el de encontrar los espacios. Sería mejor que haya más espacios para propuestas genuinas. Aquí en mi provincia me han rechazado la participación en una fiesta regional y no solo no me dicen porque me rechazan sino que contratan artistas nacionales con montos muy superiores a lo que cobramos los locales, eso no deja espacio, no somos locales, quedamos como en el medio.

Cuando voy a un lugar soy parte del lugar, lo camino, lo respiro no estoy de paso. No soy un turista soy un viajero. El viajero come en las casas conoce a los vecinos.

Como decía Facundo “Se van a terminar los que compran cosas que no necesitan con dinero que no tienen para agradar a gente que no vale la pena”

¿Cómo es que vivís en Cuzco?

En 2016 comencé a grabar el disco homenaje a Facundo. Yo venía de tocar en Méjico volví al país y tenía que ir a Colombia dije bueno este viaje vamos toda la familia, tengo dos hijos, mi pareja  y un perro, no quise volver a extrañarlos así que decidí ir a Colombia todos juntos. En avión no podíamos, para ir teníamos la opción. Preparé la camioneta, un utilitario, me di maña para hacer del utilitario una casa rodante transformable, paraba y tenia donde dormir en la camioneta. Salimos hacia Bolivia, llegamos a Perú por Puno y llegamos a Cuzco. Ahí me presente en la Esencia, una casa de té, ahí te sirven esencia de hierbas y son geniales, tomar una infusión y ver un espectáculo. Ahí hay títeres, cantantes, cine, muchas expresiones artísticas. Cuando salimos hacia el norte, llegamos a Lima, no había luz, la ruta cortada en ocho lugares, había habido tormentas e inundaciones y era un caos, no podíamos seguir el viaje. Los chicos tenían que comenzar las clases en Colombia y nosotros varados en Lima, decidimos volver a Cuzco y ahí con gente muy linda nos establecimos. Volví a la esencia, y comencé a trabajar. Y tal cual me lo habían dicho si te quedas más de un mes aquí Cuzco te atrapa, hay una energía muy especial, por algo el Inca se estableció ahí. Gente muy cercana, muy afín al viajero, solidaridad genuina. Mis hijos están ahí, voy a volver a verlos pronto.

Tacna, Arequipa, lima puno, son lugares donde me he presentado haciendo base en Cuzco. EL peruano y argentino tienen muy buena relación, me recibieron muy bien. También me encontré con una situación económica mucho más estable, y la comida mucho más barata que aquí, Hay mercados en los pueblos dónde comprar como hace mucho aquí ya no podemos.

La abuela

La abuela estaba como desaparecida atrás del abuelo, este era muy carismático y atraía la atención siempre, vestido de gaucho y relatándonos. Pero eran relatos machistas. Mi abuelo falleció hace 14 años, hasta ese día mi abuela era la señora que traía la sal a la cocina, era amorosa pero estaba eclipsada por el abuelo. Cuando la comenzamos a escuchar nos contó que de joven había conocido a Bairoleto el bandido rural, tenia historias con el papá y tenía que cuidar a los hermanitos. Todo esto lo conocí después de la muerte de mi abuelo. Como antes no se dejaba lugar a la mujer. Cuando me tuve que quedar por el aislamiento compongo una canción “El nuevo amanecer” y le pido que participe del video, que hiciera sus cosas y la filmábamos. Sus cosas, ella dijo riego la quinta, cuido los gatos, hago unos mates, eso hago. Bueno va a venir un camarógrafo y te va a filmar. Vino el realizador audiovisual y filmó imágenes que son parte del video de esa canción.

Ese tiempo compartí jugar a los naipes, tomar mates, y fue compartir en su simpleza, ella era embajadora de simpleza.

Lo más reciente ese video “el nuevo amanecer”. Mi deseo es que ojalá la pandemia termine sacando lo mejor de nosotros. Tenemos que poder identificar a los enemigos del arte para saber lo que uno no debe hacer. Llevo muchos años con los mismos músicos, me hermano con los que tocamos. Estoy agradecido de poder recorrer este continente tan hermoso. Creo que hay una solidaridad mayor a la que nos cuenta la tele. Apoyo toda propuesta genuina que aporte alas y no una piedra. Lo que no suma resta. Soy conformista si es que me acerca a la felicidad. La ambición es siempre desmedida. Quiero disfrutar lo que hago. Para las nuevas generaciones quiero ser parte de una propuesta que alimente.

Nota de Guillermo Contreras para www.laveredadelsol.com.ar y www.revistadelosjaivas.com

Junio del 2022

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