Guillermo Contreras – Buenos Aires

Caminar Buenos Aires sus baldosas flojas, esperando encontrar, seguro, los fantasmas que se asoman por la ventana del bar trayendo a la vereda aromas de café. GUI

En un tiempo Buenos Aires hablaba,

tiempo de tango, patio y vereda,

de taco y suela, baldosas grandes.

Era un tiempo, que nos escuchaban.

Voz de Buenos Aires, dulce y ronca.

Calle abajo corre

río de adoquines aplastados por faroles.

Era el tiempo que nos escuchaban.

GUI

AÑORO

Añoro el patio con malvones rojos

en vasos de patas altas, de rayas rojas y blancas.

Patio de cuatro baldosas azules y sus pares amarillas

cuadrícula base donde duerme la mesa negra,

con firuletes metálicos.

Añoro el parral y en noviembre racimos luminosos

Enfriar las uvas en la pileta del lavadero

                                          con aguas frías.

El nono paseando el bastón y su mirada lejos,

la nona, su bata, un balde y la tijera

recortando en el fondo flores, que se juntan en el balde

alistándose felices para el florero de la mesa grande.

Añoro la mesa de la cocina, con harina soplada

el hule amarillo, en la banqueta,

un vaso de agua, un beso, el rallador de queso

girar su manija, y hacer de ratoncito ladrón.

La caja de pesca, cientos de sueños brillan

y la pregunta de siempre, abuelo

¿por qué los peces se enganchan al anzuelo?

Añoro siglos pasados, en los cuentos del abuelo

en sus recuerdos, del circo, de Moreira,

del cinematógrafo en la plaza, o la semana trágica,

de Garibaldi, las ovejas, Roma sitiada, el exilio,

de tallar madera para moldear yeso

para hacer linda a Buenos Aires.

Añoro la vida de antaño, no la extraño, festejo,

agradezco todo lo que pude tocar, oler, mirar

y lo que imaginé, que supera al resto.

GUI

Fantasmas de Buenos Aires

Buenos Aires en cien metros

la vereda, la esquina,

el buzón, los balcones,

la rama se estira

                        casi toca al colectivo.

Caminar Buenos Aires

                        sus baldosas flojas,

esperando encontrar, seguro,

los fantasmas que se asoman

por la ventana del bar

trayendo a la vereda aromas de café.

GUI

Saldré a caminar por la tarde

la calle impone aroma de Jazmines

En bajada esquivando casas

para llegar a acariciar la costa

la calle se despereza como jugando

se estira, y parece llegar más lejos

a sus costados como en formación

varias casas y aleros,  una bicicleta

y un charco que se escurre por la redondez

hacia abajo, buscando llegar al río

Y al fondo si paro en el buzón

al frente justo, arriba, tu falda

durmiendo en el balcón, sonríes

huelen a jazmines mis recuerdos

porque en ellos entró tu risa

                    en los jazmines

                    en mis recuerdos

                                       Gui

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