Confesiones
Como no sentir el fracaso, casi setenta años, jubilado después de 47 años de trabajar mucho más de ocho horas diarias. Treinta y tres años en relación de dependencia y el resto como independiente. En toda mi vida laboral solo tuve un mes sin trabajo, o sea no fui enaltecido por él trabajo, fui brutalmente explotado toda mi vida. Ya llevo poco más de cuatro años de jubilado, y la sensación de total fracaso. No logramos hacer llegar el mensaje de calidad de vida inclaudicable, de respeto de horarios (cuando siempre se nos exigió más), no logramos que se tomaran en serio los alertas que dimos sobre la burocracia Hoy, año 2026, Argentina retrocede 150 años en la historia de los derechostraidora sindical, no logramos hacernos entender sobre los derechos de los que trabajamos, es peor, no llegamos a dejar claro el mensaje sobre derechos humanos básicos.
Hoy, año 2026, Argentina retrocede 150 años en la historia de los derechos. Llegamos al punto en que se deberíamos estar hablando y planificando una reducción de las jornadas trabajo, bajando a 6 horas, para preparar la jornada repartida en dos empleados de 4 horas diarias. Y esto no es utopía, esto sería el fruto de los adelantos tecnológicos que ya están en condiciones de mejorar la calidad de vida de los seres humanos, no de una mínima casta empresarial gobernante.
Derechos humanos básicas, alimentar a sus hijos, verlos crecer y acompañarlos, libertad de expresión, acceso a salud y vivienda, conformar un estado que de seguridad jurídica. No al miedo, no a la represión, no al hambre.
Un cuarto de siglo XXI y como pueblo aceptamos retroceder al final del siglo XIX.
Fracaso de una generación que partimos con derechos adquiridos con sacrificio y sangre de nuestros abuelos, vivimos con sueños de grandeza, dejamos a nuestros nietos un mundo de patrones y esclavos. Volver a comenzar. Las palabras que pesan en nuestros hombros son VERGÜENZA – FRACASO – TRISTEZA – IMPOTENCIA
Guillermo Daniel Contreras






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