Miguel Grimberg

 

 

Desde Buenos Aires Miguel Grimberg -

Poeta, amigo de Los Jaivas

 

 

 

             He sido un buscador

“…desarrollé un arte, hablar de lo que no está permitido hablar y escribir lo que no se puede escribir…”  Miguel Grimberg

 

 

Miguel Grimberg, un viajero místico, un viajero factico, un viajero del tiempo, despierto, alerta, cuestionador, critico, amigo.   Explorador desde niño, aunque no un niño explorador. Para muchos un gurú, para otros un innovador, un escritor, un poeta, un investigador, periodista, un relator del mundo, de un mundo que se descubre y que se puede imaginar. Sin duda,  un mundo que Miguel sigue reinventando día a día, incansable,  para que se pueda comprender, con compromiso militante de vida, que otro mundo , y otra vida es posible si lo intentamos, si ponemos lo mejor de nosotros y nos dedicamos a vivir. Puede ser el rock, puede ser la ecología, puede ser otra expresión, religiosa, filosofía. Pero seguro nos invita, nos provoca  a ver qué pasa cuando queremos sumar a la vida nuestra propia vida y nuestra alegría de vivirla, en medio de la ciudad o retirado en una gruta de montaña, en América, en  Europa o en África, pero siempre en el camino, porque Miguel aprendió y nos lo cuenta:

                                                                                                          Gabriel Sacco

“…el camino de miles de kilómetros… comienza con el primer paso.” Lao Tze

 

 

Cuando promediaba, casi al final de la dictadura militar, cuando yo terminaba el secundario, salió el libro “Como vino la mano”, a los que teníamos el rock como alternativa de vida fue un hito. ¿Cómo fue ese momento para vos, como lo gestaste?

Yo he tenido, por un lado la intuición, siempre de que más allá de lo visible en la vida cotidiana, hay fuerzas, hay energías trabajando de manera imperceptible, dándole sentido al hecho de que uno haya nacido y este merodeando por estos lugares, o sea que  hay una pauta para el montón de la gente y hay otra pauta más sutil para la gente que como yo encontremos nuestro lugar, nuestra tarea para contribuir con un ladrillito más a esa construcción colectiva, no es una realización personal.

Muy tempranamente capté esa diferencia,  ¿qué quiere decir esa diferencia? quiere decir que tempranamente, desde el colegio secundario no me encontraba representado por las cosas que giraban alrededor,  en torno del deporte, en torno de la incipiente farándula de la TV Argentina , tengo 75 años  eso significa que con mi vida fui acompañando la evolución de algunos fenómenos como la televisión.  La TV entró temprano en casa, donde el primer espectáculo masivo que recuerdo fue el sepelio de Eva Perón en el 52. Pero tanto en el colegio primario como en el secundario yo era medio lateral. No tanto conscientemente, repito  intuitivamente.

 He sido un buscador, y con los años he aprendido que  a veces en vez de salir a buscar hay que quedarse quieto y dejarse encontrar por cosas que lo buscan a uno. Es un pin-pon muy particular. Tiene que ver con la autonomía de vuelo de los chicos, los chicos salen primero a la puerta de casa, luego al barrio, luego al cine de barrio, y después van al centro, a medida que van creciendo van desarrollando potenciales de autonomía. Todos nos hemos encontrado en esa situación. Dos cosas, tres me ayudaron a consolidarme como buscador, en mi casa antes del TV había un combinado de radio y tocadiscos, la radio se la habían armado a mi papá unos radio-amateur del barrio, con 4  bandas de onda corta, entonces yo de chico a la noche jugaba  a viajar por el mundo escuchando onda corta. Y eso significaba la “Voz de América”,  Radio de Alemania, la BBC de Londres, Radio Moscú, y para un chico de catorce, quince años mandar una carta a esos lugares y que te llegaran unos programas lujosísimos con la programación era ya estar en contacto con el mundo, y eso me marcó a mi porque a través de los años he fundado movimientos, he fundado publicaciones, he tenido comunicación con escritores importantes, todo por correo, no había internet, todo por vía postal. Una fue la radio, la segunda la TV como fenómeno de masas. Y la otra cosa, para un chico de barrio de Buenos Aires fue fundamental una bicicleta que me regaló mi papa,  primero fue para dar la vuelta manzana, luego ir al parque Centenario y así a medida que pasaba el tiempo crecía, luego fue ir hasta los bosques de Palermo, uno recorría la ciudad probando los límites. Tuve una percepción muy fuerte de que había otra gente que no era la gente estándar, corriente, descubrí temprano el Rock and Roll, en mil nueve cincuenta y tantos entró el Rock a casa. Ya cuando íbamos a los cines con los amigos, había muchos cines en el barrio, “Pellegrini” en Gaona, el “Rio de La Plata” en el Cid Campeador y otros. Yo no era un intelectual, leía historietas  “Puño Fuerte” y “Rayo Rojo” las guardaba, las coleccionaba, después mi mamá las tiró en una mudanza, decía que eran viejas, me partió el corazón pero me lo banqué. Y descubrí que había librerías de viejos en la calle Corrientes, había una “Palumbo” iba a ver mesas, me aburría la literatura que enseñaban en la escuela, había que aprender de memoria Lope de Vega, Calderón de la Barca, Martin Fierro,  no había literatura  contemporánea. Mi primer descubrimiento fue Roberto Arlt, “Los 7 Locos”, “los Lanzallamas”, “Juguete Rabioso”, que me dieron sabor de la iniciación en un culto que iba mas allá, la diferencia entre Roberto Arlt y lo que nos enseñaban en el colegio secundario era flagrante. No paré de hurgar librerías, no paré de  recorrer el mundo, he sido viajero toda la vida, eso me permitió conocer  corrientes transformadoras del cine y la literatura. El cine fue un influjo poderosísimo, terminé siento crítico cinematográfico, yo me veía todos los estrenos.

 

A medida que fui creciendo, y Salí de la adolescencia,  coincidió con el cine arte y el bum del los años 60 de un nuevo cine en Argentina, en Francia, Polaco, Italiano, cine Europeo. Yo venía acompañando la evolución del Rock, que se había desnaturalizado había cambiado de su origen ahora había twist, un hibrido comercial. La música era para bailar en los clubes, en las fiestas, en carnaval,  uno no iba a escuchar conciertos, como paso después del 65, después de los Beatles comenzó el Rock con mayúsculas. De joven hice vínculos  en librerías, conferencias. Yo fundé la biblioteca de casa, leer ciencia ficción,  ir descubriendo clásicos como Herman Hesse, Camus, en la escuela de arte escénico comencé a leer clásicos griegos. Hice mi propia facultad en la búsqueda, la exploración, pero siempre detrás de los atípicos no de los inadaptados sino los laterales. Después se puso de moda la palabra “Out siders” a partir del 57. Tuve a mi favor que estudie ingles desde chicos, era bilingüe  lo que me permitía acceder a revistas de afuera, ”Time”, “News Week”,  era un explorador, leyendo revistas de EEUU me enteraba de cosas que aquí no llegaban, descubrí a  Allen Ginsberg  , Jack Edwards, y me convierto en lo que sigo siendo un explorador.

Tenía acumulada muchas traducciones que fui juntando con un amigo que conocí en un teatro de la calle caminito, él esperaba a su amiguita joven actriz, yo esperaba a mi amiga, también joven actriz, después en invierno en un elenco donde yo hacia teatro independiente la novia de él vino a trabaja conmigo, así charlando con él nos fuimos a  Rio de Janeiro de mochileros, hoy día es un escritor importantísimo contemporáneo Antonio Dal Macetto, los dos éramos ilustres desconocidos, a él lo conocían en su casa y a mi en casa de mis viejos, nada más. No pertenecíamos al mundillo literario, después encontré revistas de la generación del 50, nosotros éramos la generación de los 60, no lo sabíamos, la estábamos construyendo.

Conocimos en Rio la poesía de Drummont de Andrade, Manuel Bandeira, aquí a poetas de Buenos Aires, descubrimos que había un grupo contracultural en Colombia “Los Nadaistas”, teníamos en la carpeta de la nueva poesía de las Américas, en un contexto  donde todo era pro-europeo.

A los poetas les daba por la poesía francesa, por el surrealismo, lo latinoamericano no era valorizado. A través de un poeta, Alejandro Vignati,  conocí al dibujante Miguel Brajo que  tenía una novia peruana y ella nos regaló libros de la nueva poesía peruana, vinieron poetas peruanos al encuentro de escritores de las Américas que se hizo en Concepción, en Chile. Yo no llegue a viajar, porque no tenía recursos pero luego conseguí las revistas chilenas donde contaban la experiencia. Aquí los escritores con renombre eran David Viñas, Ernesto Sábato, nosotros éramos aprendices y teníamos una carpeta con poemas originales, los llevábamos a revistas culturales y no interesaba lo latinoamericano, entonces un día decidimos hacer nosotros nuestra revista, localizamos una imprenta, compramos el papel en una papelera, mandamos a hacer el linotipo  e imprimimos en la imprenta de un amigo en la provincia de Bs As y así nació en Noviembre, diciembre del 61 “Eco Contemporáneo”, era mi viaje, no estaba imitando nada que conocía, estaba descubriendo mi camino.

Hace poco conmemoraron 50 años de “Eco Contemporáneo” y me hicieron un homenaje, mostraron en película lo que hizo nuestra generación y nos convertimos en parte de la cultura alternativa, y me siento muy cómodo en eso.

Pero siempre como buscador, como explorador, he fundado todo tipo de movimientos, movimiento de poetas, movimiento ecologistas, de revistas diferentes. La última revista en la que estoy no tiene que ver con la poesía alternativa, el rock ni con el cine sino que se llama “Cítrica”, está saliendo hoy día, es de los ex trabajadores del diario “Crítica” argentino, es una revista atípica, circula en diarios cooperativos del interior, hay una federación de diarios cooperativos y sale como suplemento de ellos en varias provincias del país. La hacemos con una docena de compañeros del ex diario “Crítica”, no es una revista de porteños para el interior, es una revista federal, dos tercios está escrita por periodistas del interior, estoy condenado a publicar revistas.

Hay periodistas en esos diarios del interior  que escriben en la revista pudiendo desarrollar historias que el diario para el que escriben no tiene el espacio donde publicarlas.

 

 

 

 

Vos siempre armaste tu camino y abriste caminos a otros, en las dictaduras vos abrías espacios de libertad, leyendo lo que escribías o lo que llevabas a otros a escribir, en “Mutantia” o en el libro “Como vino la mano”, como escritor armaste un significado, armaste un mundo intuitivo al principio y se fue transformando en concreto.

Date cuenta que a mi me ha tocado vivir los tres periodos dictatoriales que padecimos, la libertadora (año 55), la dictadura de Ongania (año 66), y el Proceso (año 76) y en ese tiempo creamos alternativa desde la palabra. La libertadora me agarro en primer año de medicina, en tercero dejé. La época de  Ongania fue coincidente con el Instituto Di Tella y la movida cultural del comienzo del rock Argentino, a mí me agarra haciendo crítica del cine nuevo. Y el proceso me toma siendo comunicador radial. Revisando estuve en el lugar justo en el momento exacto, en el 64 de mochilero por EEUU  (Vietnam, la lucha por las libertades civiles, el hipismo).

En 50 años desarrollé un arte, hablar de lo que no está permitido hablar y escribir lo que no se puede escribir. Por ejemplo en el proceso en radio municipal nos las arreglábamos para hablar de los sindicatos, con la excusa del papa Polaco y los sindicatos en Polonia hacíamos referencia a un tema que aquí no se podía hablar.

Esto fue siempre un viaje, sos un viajero en el tiempo.

Yo viajaba con el mínimo dinero para moverme, nunca sabía como seguía el viaje, yo cultivé la intemperie, en función del peregrinaje, porque  ya me había pasado en el viaje de mochileros a Brasil con Dal Macetto, salimos de aquí por tierra, fuimos a la estación Lacroze a tomar el tren a Posadas, luego un colectivo a las cataratas, luego en balsa, luego a Curitiba a ver a un tío de la familia. En el viaje a EEUU  Margaret Randall me había dado una lista de todos los contactos que había en Méjico y en EEUU de gente amiga, Merton me dio un itinerario de sus amigos para que yo siguiera, a lugares amigables, uno iba a parar a lugares que no tenía previsto. Yo siempre practique el ir, hoy escuchas nombres rimbombantes, Ernesto Cardenal y otros, pero en esa época eran amigos del camino  y era ir donde te llevaba el viento. Yo estaba “sintonizado”, al estar re sintonizado las cosas salían. El chico que me llevo al monasterio desde Washington, que era lejos, me quería ayudar porque era católico y para él Merton era una figura importante. Yo sin querer lo premié, por su buena acción, él venía con la Señora y una beba, en una Combi. Dejo a la Señora en un motel cerca del monasterio y me llevó a la puerta. En la puerta chica del costado del monasterio , campana por medio, “talan” “talan”, sale un monje, “Me espera el padre Luis, yo soy tal y tal”  se produce un amplio silencio, siento que nos miran desde la puerta ya era tarde, estaba oscureciendo, a esa hora viene un tipo a ver a Merton, de dentro cierran el ojo de la puerta, se escucha al rato la llave, pero no esperábamos  que el auténtico Thomas Merton era el que abriría la puerta, y quien me llevó se encuentra dándole la mano a su ídolo, ese fue su premio. No se murió de un sincope  porque no era su tiempo.

            Estuve una semana charlando y caminando con Thomas Merton. Recorrimos el bosque. Y no tenía claro como me iba a ir, charlando con unos jardineros del convento arreglamos, ellos me llevarían a Cincinnati, camino a la costa. Así me encontré en Cincinnati, de ahí podía ir en ómnibus a San luis Misuri, de ahí a Washington, cuando estás en el camino, estás en el camino. Yo salía y andaba, tenía datos de poetas conocidos y ahí pasaba.

 

 

Rafael Squirru me daba traducciones y ese dinero me ayudaba en los viajes. Fui a San Francisco (tres días de viaje) fui de otro poeta, algunos me compraban subscripciones de “Eco Contemporáneo”, después fui a Los Ángeles para encontrarme con Henry Miller,  volví por la costa Oeste a Arizona y la frontera con Méjico.

            Hay un texto,  “La insurrección invisible de Un millón de almas”, lo acaban de publicar en España, yo lo traduje en la eco contemporáneo en 1965, este texto  me lo dan en Albuquerque. Los padres de Margaret Randall me indican que  en las montañas cerca de ahí vivía el poeta Robert Creeley, de la corriente la imagen profunda, me llevó alguien, me reuní con él toda una tarde, me regaló este texto que lo había recibido del autor, a mi me pareció visionario, lo traduje y publiqué. Ahora lo publican en internet. Hoy me manda un amigo el comentario del diario “El País” de hoy que comenta que salió traducido en España y descubren esta visión del mundo como novedad.  Los tiempos son sutiles. 

Yo estoy involucrado, hay una “fundación Justicia Social”, me prestan el salón, los lunes hago cine debate y los martes grupos de meditación. Yo tengo dos patas una ecológica, otra espiritual.

Estoy por inaugurar un prototipo de huerta comunitaria, en un centro cultural de la municipalidad, en barracas, y hacemos la presentación el 1ro de Agosto, día de la Pachamama, plantaremos un lapacho rosado, se va a hacer una ceremonia por la Pachamama con un grupo indígena. Queremos que sea un punto de referencia barrial, no es una cosa hippie tardía, está pensado para el barrio. Estoy permanentemente reunido con el grupo de la revista “Cítrica”, estoy haciendo radio, la gente se vincula a través del facebook, estoy conectado.

Y con la gente del rock me sigo viendo, hago entrevistas, vienen músicos al  programa, con un poeta amigo el último sábado de cada mes la última hora la dedicamos a la poesía.

Vienen poetas o músicos poetas, a leer o los grabamos. Este sábado viene Macchi, que grabo con Spineta, con Pappo también. Hemos entrevistado poetas como Hugo Mujica, músicos como Víctor Heredia, también  el programa  de radio es un punto de encuentro, no me puedo quejar.

El movimiento ecologista me llevo a luchar contra Monsanto, contra la minería a cielo abierto, la idea es buscar y crear alternativas. En los 80’ haciendo una revista sobre temas de ecología, siguiendo mi costumbre la intercambiaba con gente que editaba algo similar en otro lugar del planeta, de uno de esos lugares, en África, me invitan a disertar, y luego quedo a cargo de tareas allá y vuelvo en reiteradas ocasiones. Otros viajes impensados.

Una anécdota, cuando Los Jaivas llegan a Buenos Aires, al charlar con músicos de aquí se enteran que su música estaba sonando en una radio. Buscan y se encuentran con que en radio Municipal yo era quien los pasaba. Me vinieron a visitar a la radio, en parte para agradecerme, creo que vinieron Eduardo y el Gato, así conocí a Los Jaivas, y sintonizamos una amistad que trasciende las distancias.                       

Miguel Grimberg, junio 2013

Nos dio un libro de Thomas Merton “Hermana América” (mensaje a los poetas) y sus cartas a Cardenal, con el poema de, retrato de Lee Ying .Y una antología de “Eco Contemporáneo” que hizo en el 94.    

 

 

 

Nota:  Guillermo Daniel Contreras   y Gabriel Sacco    www.laveredadelsol.com.ar

 

 

 

 

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