Martiniano Molina
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El arte en la cocina

 

 

 

"Me toca la responsabilidad de guiar

 

hacia otra conciencia"

 

 

En su hábitat cotidiano, Martiniano habla

 

de su interés y preocupación por los 

 

alimentos y la salud.

 

Explica el por qué de su cambio de ideología.

 

Expresa con sencillez temas de hondo

 

contenido humano  .

 

Nota de María Isabel Sánchez y Ferrer 

 

                 En su cabaña ubicada en la ribera quilmeña.

 

                 Eran las 15:05 cuando llegué a la casa de Martiniano Molina. Desde el auto de mi amiga, antes de bajar, vi la cabaña que ha construido él mismo en la ribera quilmeña. Cuando nos comunicamos telefónicamente me había anticipado que la reconocería sin dificultad. Me acerqué a la tranquera que parece dar la bienvenida. En su costado izquierdo, encontré el portero eléctrico. Presioné el botón, y al rato, la tranquera se abrió. Ingresé a ese Edén quilmeño, poblado de distintos tonos de

verde. Hacia la derecha, hay una huerta cercada por alambre para protegerla de los perros. Hacia la izquierda y el fondo de la cabaña se imponen frondosos sauces llorones. Como las típicas construcciones cercanas al río, presenta una generosa escalera de madera. En el descanso de la misma, había dos perros negros que me miraron y moviendo la cola se dirigieron hacia mí. Esperé que alguien me recibiera. Una mujer joven apareció por la puerta de entrada (una puerta amplia, de doble hoja, de madera y vidriada). Me invitó a pasar y me comunicó que Martiniano tardaría un momento porque se estaba terminando de bañar.

Mientras esperaba a mi entrevistado dialogué con Marcela, cordialmente. No sé cómo pero terminamos “filosofando” de la influencia de los celulares en la vida cotidiana, de las horas de vida que se invierten en el trabajo, de los jóvenes. La espera se convirtió en un momento agradable y un espacio para la conversación. Buen augurio.

 

                 Martiniano apareció, al rato, con un jean y remera azul. Se acercó para saludarme. Acto seguido, se disculpó por estar “jugado con el tiempo”. Tenía que asistir a una presentación en la ex ESMA. Me ofreció un café “en pago” por la demora. Acepté.

Mientras se dirigía a la cafetera comenzó a hablar de los múltiples proyectos comunitarios que está realizando en la actualidad. Es tal su apasionamiento que es imposible no sentirse tocado por esa energía. Cuando pude reaccionar le indiqué que comenzaría a grabar. Asintió y se acercó a la mesa para sentarse con su pocillo de café.

Martiniano recordaba sus comienzos junto al Gato Dumas allá por el ´98 hasta el 2006...

 

Entrevistadora: ¿Cómo era tu vinculación con el mundo de la cocina en aquella época?

                 Martiniano: Empecé a trabajar en el programa de Carmen Barbieri.

 

E: En Movete.

                 M: Sí. Rápidamente me hice un lugar en los medios al tener ciertas condiciones para las cámaras y comunicar: simpático, 2 metros de altura, ser bonito dentro de los cánones de la sociedad...

Coincidir con ese modelo. Estaba muy abocado a los medios.

 

                 Hoy, mi búsqueda tiene que ver con otras cosas. Justamente con conectarme con esto de la alimentación y la salud. Un poco, viene de un legado familiar. Mi “vieja” era homeópata”. Por lo tanto, desde chiquitos recibimos esa historia. Cuando empecé a abrirme un camino en los medios numerosas empresas me convocaron. Me pagaban muy bien. A algunos les dije que sí hasta que algo empezó a hacerme ruido. Comencé a descubrir información respecto de la concepción,

creación y producción de los alimentos

 

E: Sí, que no cubrían tus expectativas. Leí en alguna entrevista que sugeriste a una importante empresa que sacara al mercado una línea de productos orgánicos y esto no sucedió.

                 M: Sí, eso fue puntualmente el caso de Casancrem. Pero yo, habitualmente rechazo muchísimos posibles contratos de trabajo que en realidad no están en mi línea ideológica con respecto a la concepción, la creación y la producción de los alimentos.

 

E: ¿Qué pensás que hay en el imaginario colectivo respecto a esta conciencia de los alimentos?

                 M: Poco.

 

E: ¿La información que hay es confusa, equivocada?

                 M: Es que en realidad, yo no estoy hablando solamente de lo orgánico. Yo estoy hablando de la conciencia. Justamente, el cambio de paradigma tiene que ver con la sustentabilidad. Esta palabra que se ha puesto de moda y que pocos la llevan adelante. Generar tu sustento no es generar tu dinero y después con ese dinero comprar los alimentos. Es pensar, ¿puedo generar mis tomates?, ¿puedo generar mis lechugas? Y se puede. Eso sí, es un trabajo. El sistema en que vivimos enseña y forma para otro lado. Va por la línea de la posesión material, lo económico. Pero eso es justamente lo que está cambiando como paradigma. Porque en definitiva, si hay alguien que tiene mucho dinero quiere decir que hay mucha gente que tiene poco. El que gana muchísimo dinero tienen una gran responsabilidad. El que gana mucho dinero si no lo va a utilizar bien... Me refiero aque use lo necesario para vivir.

 

E: El “utilizar bien” entraría en esta mirada del bien común desde el lugar en que uno se posicione, ¿verdad?

                 M: Es que en realidad, no está mal que consideres al trabajo como tu sustento o proyección personal. Pero a la vez, debería tener una función social. Por ejemplo, acá está Marcela. Ella viene 3 veces por semana. A veces, todos los días, a la tarde.Y “Marce” está acá y me ayuda. Pero tanto mi hija como yo también limpiamos, ordenamos. Acá, el fin de semana fue un caos pero tratamos de ordenar. Cuando “morfamos” lo hacemos todos juntos. Y para mí, es bueno que así suceda. Yo no creo en eso de “ser servido”. Creo que hay personas que te ayudan. Personas físicas y otros seres que también están.

 

E: Que todos estamos “al servicio de...”

                 M: Deberíamos estar al servicio de ese bien común. Si fuera así, no estaríamos en el mundo en que vivimos. El mundo en que vivimos es el reflejo del hombre actual y de las acciones tomadas por el hombre a través del tiempo.

 

E: ¿Considerás que tu propuesta de un hombre que se sustenta es en cierta forma anacrónica? Porque el estar en la huerta implica un contacto con el tiempo de la Naturaleza que no es el tiempo del reloj. Es decir, es otra conexión.

                 M: No, no. El tiempo de la Naturaleza es el tiempo del reloj, también. Lo que pasa es que el hombre vive a una velocidad tal que posiblemente no pueda establecer un vínculo directo con eso. Pero es porque no conoce. Y al no conocer, no puede proyectar. Por ejemplo, mi huertita. Te puedo asegurar que comemos todo el año sin comprar una sola verdura: mi hija, mi viejo, mi hermana y también yo. Pero si en vez de plantar 60 cebollas, plantás, 5 ahora, 5 en 20 días, 5 en otros 20 días más. Entonces, vas a tener cebollas escalonadas o cebollas de verdeo escalonadas. En cambio, si vos tenés una gran producción de cebollas se te va a pudrir o la vas a tener que regalar o vender. Entonces ahí comienza el tema de..

 

E: La comercialización.

                 M: Exacto. Que no está mal. Pero hay que ver cuál es el propio límite. El hombre de las grandes ciudades no es conciente de esos tiempos.

 

E: Le es difícil conectarse con el ritmo de la Naturaleza.

                 M: Exactamente.

 

E: Que es otro ritmo. Es saber mirar, esperar.

                 M: Justamente, son todas esas cualidades que tienen que ver muchísimo con lo humano. El hombre ha dejado de ser humano. Digo el hombre en un sentido general, no digo todos los hombres. El hombre tuvo mucho que ver con la transformación que ha tenido el mundo actual. Los animales siempre son lo mismo. Tratan de subsistir y nada más. Pero carecen del yo, de intelecto.

 

E: Sí, de elementos.

                 M: De la tecnología y todo eso. Ese hombre es el que ha hecho todo ese trabajo y el que hoy tiene que revertirlo o tiene que tomar conciencia. Cuestionarse que en esta línea no estaremos más acá.

Einstein dijo hace muchos años que “El día que desaparezcan las abejas de la faz de la Tierra, el hombre en cuatro años desaparecerá también”. Y estoy totalmente de acuerdo. Hay una conexión en todo lo que tiene que ver con la Vida. Y por eso, la abeja tiene puntualmente tanta responsabilidad. Es la que fecunda. Toma el polen y va polinizando las plantas, yendo y viniendo. Y así contribuye a generar vida.

 

E: La que distribuye.

                 M: De una manera tan sutil que a veces no lo percibimos. Por ejemplo, LA NASA ha investigado el aspecto aerodinámico de la abeja y llegaron a la siguiente conclusión: esa abeja, científicamente es imposible que vuele. Ahí tenemos alguna otra respuesta que nos está dejando la existencia. Llámale espiritualidad, Dios... ¿Cómo hacemos para justificarlo? Los físicos cuánticos que son los que más han desarrollado la ciencia actual han llegado a la misma conclusión que los hindúes hace 15.000 años o nuestros pueblos originarios con respecto al concepto de energía. La energía como el Todo.

 

E: Sí, sí. Como un útero que nos cobija.

                 M: Que nos forma y que forma ésto y aquello; a vos; nuestra interrelación. Entonces, empezamos a encontrar todo ese entretejido que muchos no vemos. Bueno, yo intento ver. Pero al no verlo carecemos de la verdadera objetividad.

 

E: Digamos que tu pensamiento, por lo que decís, está orientado o preocupado tanto por las cuestiones intangibles como las tangibles. Lo digo por el ejemplo que mencionaste recién de la NASA.

                 M: Sí. Hoy, justamente, a la mañana, escuchando a Magdalena, en Continental, decidí llamarla para juntarme con ella. Estoy muy preocupado porque es el programa más escuchado de AM, obviamente...

 

E: Sí, de esa franja horaria de la mañana .

                 M: Y seguramente, en el interior también. Allí, donde todo es químico (herbicida, glifosato). Hoy, en un comentario referido a los celulares dijo algo así como “Sin embargo, la Naturaleza aún sigue respondiendo”. Su discurso es contradictorio. Por un lado advierte de las catástrofes naturales, la contaminación, el petróleo; y por otro, el sustento de ese programa son empresas químicas. A mí, ya me pasó encontrarme en esa situación y decidí romper con ese mundo y plantear nuevas ideas para la televisión o para los medios. Son necesarios. Por eso hablo del cambio de paradigma.

 

E: Pero vos, ¿qué pensás plantearle a Magdalena? ¿Cuál es tu propuesta?

                 M: Yo me voy a juntar y decirle que la escucho hablar del respeto a la Vida, el daño que está haciéndole el hombre a la Tierra y a nosotros mismos... Y a la vez, su sustento es “esto” que es una mano negra.

 

E: Vos, ¿Pensás qué está distraída?

                 M: Yo no sé si no está distraída. Quizás no lo ve. Es otra opción. A mi me pasó cuando trabajé en televisión y me vinieron a buscar de Casancrem. Lo probé y dije qué rico. A los dos o tres años empecé cuestionar, a leer, estudiar. Es entonces cuando decido hacerme a un lado, incluso de los programas en que estaba. De Cocineros Argentinos decidí irme porque la productora no respetó lo que habíamos convenido (que el contenido y lo comercial se concensuaba). A mí me dijeron, “Pero lo hacen los chicos, los otros cocineros”. “No, no, no”-contesté-. Tengo una responsabilidad enorme. Por eso decidí trabajar en la televisión pública.

 

E: Por una cuestión de mayor alcance.

                 M: No solo por una cuestión de mayor alcance si no porque considero que mi trabajo tiene que ver con esto de la función del bien público. Por eso fui a Canal 7, teniendo propuestas de todos los canales.

 

E: En este camino. ¿Te encontraste en algún momento sorprendido, diciéndote “Guau, ¿cómo pude decir NO? (A Casancrem o a cualquier otro monstruo del mundo de la alimentación).

                 M: Mirá (Martiniano se levanta de la silla para cerrar un ventanal) todo es como parte de un proceso.

 

E: Sí. No es que un día dijiste: “ A partir de hoy”...

                 M: Soy un tipo que trato de ser bastante claro en mis ideas y en mis acciones. Actualmente tengo conciencia de que no soy solo. Si vos decidís ser cocinero de la televisión o trabajar en los medios tu permanencia depende de la elección de la gente. Si lo ves así podés dejar un poco el “ego” de lado. Que ya es difícil cuando trabajás en los medios.

 

E: Porque hay una alimentación del ego por parte del entorno.

                 M: Absoluto, absoluto. Entonces, imagináte lo claro que tiene que ser uno para a la vez también decir, no. Porque yo no puedo recomendarte algo que no hace bien.

 

E: Lo que va en contra de tus principios.

                 M: Si vos me ves bien a mí vos crees que ésto es sano. Si yo no lo compro en mi casa yo no te lo voy a vender. Esto hace que me tenga que correr de un montón de lugares. Pero a la vez, hoy tengo más trabajo que antes. Mucho más.

 

E: ¿Alguna vez llegaste a pensar que podía mermar?

                 M: Mermó. Ni bien dejé de hacer Casancrem y dejé de estar en Canal 7, entre otras cosas, se produjo “un parate”. Tenía dos o tres contratos.

 

E: Se habrán preguntado, ¿qué le pasó?

                 M: La gente me pregunta si no trabajo más. Porque para la gente trabajar ...

 

E: Es verte en “la tele”.

                 M: Exacto. Hoy trabajo con más de diez fundaciones, Organismos del Estado: Ministerio de Agricultura, Ministerio de Desarrollo y Acción Social, Ministerio de Salud, Canal Encuentro, Aerolíneas Argentinas. Estoy escribiendo dos libros. Y todos los otros trabajos sociales, más lo de la escuela del río, la huerta, educar a mi hija. Bueno, no tengo tele, quizás tenga que ver con eso.

 

E: (Risas) Ah, es un dato llamativo. ¿Desde cuándo?

                 M: En mi vida, en la de mis hermanos y mi familia nunca la tele fue algo central.

 

E: Algo así como un imán.

                 M: Jamás. Viene de familia esa línea. Mi viejo nos decía, “Eh, muchachos...”.Y nos mostraba el listado de cosas de la casa para hacer y nos preguntaba cuál de esas tareas nos gustaba (lavar los platos, lavar el auto, cortar el pasto, cocinar). Y así ocupábamos el tiempo.

                 Hoy, mi hija colabora en la selección de la basura hogareña (elementos orgánicos e inorgánicos).

Sabe dónde va cada uno. Tiene 9 años. Y yo no le digo nada. Lo hace porque ve que yo lo hago. Y lo mismo pasa en la huerta.

 

E: Ella lo hace porque lo tiene incorporado en su cotidianeidad familiar.

                 M: Entonces, si nosotros no le damos eso antes de los diez años, después es muy difícil revertirlo. Lo vas a poder hacer. Porque por ejemplo, yo no fui a una escuela Waldorf pero sí coincido con muchas ideas que tienen que ver con la Antroposofía.

 

E: ¿Cuánto llegó a vos esta pedagogía? ¿Cómo te enteraste de su existencia? ¿Se contactaron con vos?

                 M: No. El tema es así. En la farmacia de mi vieja, Farmacia Volpe (naturista, con laboratorio homeopático) ubicada en la calle Alvear; siempre hubo una biblioteca para la gente. Había todo tipo títulos de medicinas alternativas: Flores de Bach, Flores de California, Flores de Australia, Medicina China, Medicina Ayurvédica, Reiki. Obviamente, Homeopatía, Antroposofía. Mi hermana, Eugenia, que es un año menor que yo, empezó a investigar el tema de la Antroposofía. Se juntó con amigas y comenzó a conocer la Pedagogía Waldorf. Ahora, está haciendo la formación en Terapias Curativas desde la Antroposofía que es todo una maravilla.

 

E: Qué interesante.

                 M: Siendo escultora y pintora dejó todo para hacer esto.

 

E: Bueno, es otro tipo de arte: el Arte de Vivir con una mirada que tiene en cuenta la espiritualidad que en la farmacología convencional desaparece.

                 M: En realidad el elemento espiritual está presente, en nosotros. Lo aceptemos o no. Es decir, el elemento espiritual o las fuerzas espirituales que nos conforman creas o no creas están en vos. Las veas o no las veas. Las percibas o no las percibas. Son parte tuya.

 

E: Sí, entiendo.

                 M: Son elementos que hoy el hombre tiene a su disposición a través de la Ciencia.

 

E: Contundentes.

                 M: Totalmente contundentes. Si los querés conocer, ahí están. Y hay mucho, muchísimo. Estamos llegando a una época de la humanidad en la cual el hombre puede ver -si quiera profundizar verdaderamente- todo el devenir de la Humanidad y con qué fuerzas necesitamos conectarnos para trabajar en función de ese bien común del que estábamos hablando antes. Si yo comprendo una

entidad del bien y una entidad del mal como dos fuerzas...

 

E: Como dos fuerzas que combaten.

                 M: Que están presentes en nosotros. El bien y el mal están presente en nosotros todo el tiempo. No hay tipos buenos o malos. Pasa como con las cualidades femeninas y masculinas. Porque en realidad, la cualidad femenina ¿cuál es? Y la cualidad de...

 

E: Una cierta delicadeza.

                 M: De la protección, de la sensibilidad...

 

E: Lo nutricio.

                 M: Lo nutricio, si querés llamarle.

 

E: Podría decirse que en esta etapa de tu vida, en este proceso, decidís ser soberano de tu espacio? Jugando con esta cuestión de la soberanía de la Tierra, de las huertas sustentables...

                 M: Yo, por eso hablo tanto de conciencia. Trato de ser claro para conmigo. Que no me haga ruido como pienso con lo que hago .

 

E: Ser coherente .

                 M: Sí, ser coherente,. Si después eso, alguien lo toma y le sirve, buenísimo. Hoy, me toca la responsabilidad de guiar hacia esa otra conciencia. No estoy planteando que todos hagan huerta. Pero 10 familias se pueden juntar a hacer una huerta y así ser más concientes de qué alimento van a dar a sus hijos...

 

E: ¿Se trata de un rescate de ese espíritu comunitario que está tan desdibujado, desvirtuado o manoseado?

                 M: Posiblemente. No es solo eso. También hay fundaciones que trabajan en la prevención y curación del cáncer infantil. Por ejemplo, la Fundación Flexer.

Y ahí te metés en un plano bastante denso que también tiene que ver con el alimento. Yo me siento responsable de esta realidad.

 

E: La presencia de esos chicos es un síntoma

                 M: Es un síntoma. Y ahí, podemos definir qué cree la medicina convencional respecto a la enfermedad. Ataca el síntoma como si fuera la enfermedad misma.

 

E: Tu mirada tiene otro horizonte. Un horizonte, holístico. Vemos estos chicos pero son el síntoma de que algo nos está pasándonos a todos.

                 M: No es solo la deformaciones del cuerpo. La medicina tradicional también tiene sus deformaciones. Y no te lo digo yo. Podés escucharlo por la tele. Hoy, el 80 % de los nacimientos es por cesárea. ¿Y por qué? Si no era así...

 

E: Antes, las abuelas parían en su casa.

                 M: El tema es no convertirte en un fundamentalista. Hay que encontrar el equilibrio.

 

E: No ser intransigente.

                 M: Claro, porque sino no podría tener este jean, estas zapatillas porque todo tendría que ser inorgánico. No es así. Yo no soy fundamentalista. Si voy a un cumpleaños y hay Coca Cola no me tiro encima. Si tomo una vez, no pasa nada. Tampoco es hacer que mi hija sea sapo de otro pozo. Es un “super laburo”. Pero es como yo pienso.

 

E: O quizás no tanto. Pienso en el ejemplo que diste hace un rato respecto a la clasificación de la basura.

                 M: Claro.

 

E: Se trata del cuidado de la Tierra, del propio cuerpo y del cuerpo comunitario como un órgano que late.

                 M: Exacto. Sucede que así como la medicina tradicional confunde un síntoma con la enfermedad. También la agricultura tradicional cree que aquello que compite con la soja hay que matarlo. Pero matándolo, la soja también se desequilibra. Se rompe aquello que tiene que ver con la vida misma de la Tierra que es un equilibrio maravilloso.

 

E: Complejísimo pero al mismo tiempo simple.

                 M: Totalmente simple. Un terreno que pudo haber estado 20 ó 30 años agredido por agroquímicos y mutilado puede corregirse. Te hablo de un terreno sin lombrices ni hormigas.

 

E: Qué capacidad.

                 M: Lentamente. Pero uno se pregunta, ¿cómo algo tan dañado puede reponerse? Pasa lo mismo con nuestro cuerpo. Si ingresa al organismo una astilla después de un proceso del cuerpo de reconocimiento, defensa y expulsión, se regenera. Es maravilloso. De eso se trata la Osteopatía. Esta justamente detecta el lugar donde hay crisis. Aquel espacio donde la energía deja de circular. Cuando pasa eso, ¿qué sucede? ...

 

E: Se enferma.

                 M: Comienza siendo un foco de enfermedad pero puede degenerar en cualquier enfermedad física. Por ejemplo, tumores. Y todos estamos incluidos en esa posibilidad. No es que yo esté a salvo por vivir así. ¿Vos leíste este correo?...

 

E: No sé, ¿cuál?...

                 Los pasos que nos movilizaron de la cálida mesa de la cocina, a la computadora marcaron el final de la entrevista. Allí, Martiniano me leyó un correo puesto en circulación por un médico. En el mismo, advierte de las propiedades preventivas y curativas del bicarbonato como anticancerígeno. También, con el mismo entusiasmo con que iniciara esta entrevista me comentó que está por armar una nueva página web para difundir estos temas. La fundación de Lionel Messi, lo ayudará en esta tarea. Seguramente lo hará con la profundidad que da la sencillez. Como sucedió en esta ocasión.

Martiniano como el personaje mitológico de Prometeo ofrece a los hombres algo sagrado. Para Prometeo fue el fuego. Para Martiniano, el conocimiento de otra conciencia. Que por el bien de todos, la llama de esa pasión vivificante siga flameando.

 

Nota de  María Isabel Sánchez y Ferrer

 

 

 

 

 

 
 
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