Escritores de Centenario 
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Poemas y narrativas de los escritores de Centenario

Neuquen, Argentina

publicados en Círculo Litererio Nº 19

de mayo de 2012

Nely Laurent

 

 

 

Agustín Hernández

 

 

 

Poemas de la sangre

 

Al ver tus ojos humedecidos

te amaba tan intensamente

que la pasión me devoraba.

 

Y era egipcio, el brillo de la noche

como agua de azahar azulado

y tú, amada de luces y manantiales

con el goce de tu boca me robabas.

 

Entre flores y madrigales

como duendes de corales

las horas se deslizaban.

 

Yo, sujeto a tu cintura de ánfora

en cada ebúrnea línea dibujaba

ondulantes formas soñadas

que la brisa sutil acariciaba.

 

Y miré tu ondulado pelo de arena

entre luz, viento y alborada

bebiendo de tus labios morena

la sal de las mareas.

 

Agustín Hernández

 

 

Zulma Danil

El florecer de mis deseos

Quiero una primavera llena de flores

en las que puedan danzar traviesas mis ilusiones,

la quiero con cantos de vida nueva

y sin heladas que quemen nuestras esperanzas.

 

Quiero una primavera con ramilletes de sueños

y poder disfrutar entre todos del trabajo imponente,

regando con paciencia, constancia y compromiso

la siembra prodigiosa de un pueblo unido.

 

Quiero un sol que acaricie en ternura sin quemar,

quiero agua suficiente pero que no inunde,

quiero tierra buena para replantar

una y otra vez en intentos por mejorar.

 

Quiero una primavera para esparcir utopías

y para soñar despierta mundos posibles

y anhelar cambios y construir puentes

y abrir caminos para encumbrar valores.

 

Quiero una primavera donde llueva justicia

y así chapotear en medio de equidades interminables,

la quiero con la magia pujante

del eterno abrazo a la lucha por la dignidad.

 

Quiero una brisa llena de muchos aromas,

quiero flores conviviendo de diversos colores,

quiero silbidos en distintos idiomas

entonando tolerancias, aceptando diferencias.

 

Quiero una primavera valiente

que acepte la voluntad del tiempo

que viva con arrogancia el desafío del deseo

de empezar sin miedo una y otra vez a florecer.

 

 

Rebeca Urra Colón          

 

Lluvia

 

Lluvia: una agradable vista

de pequeñas gotitas de agua,

te llena de gozo su belleza

envuelta en perlas.

 

Pequeña, caes del cielo

y no dejas de sonreír,

en un prado te engalanas

sobre una rosa.

 

Cristal pareces, te deslizas

rozando, volando,

y no dejas, ni un momento

de ser feliz.

 

Ya en verano caes,

una vez más,

anhelas y sonríes

con las demás…

 

Besas el cielo con hermosura,

tan delicada, tan pura,

abrazas la tierra,

…renovando la vida.

 

Rebeca Urra Colón

 

                Nélida Laurent

Sol de Otoño

Mi cuerpo arrastra

ya muchas primaveras

y en el umbral

de la estación postrera.

Sólo piden descanso

mis rodillas

y mis manos

se alargan doloridas,

Como las ramas,

peladas de los árboles,

secos, mis brazos

ya no tienen fuerza.

Pero mi alma…

inconsciente y atrevida

salta de rama en rama

florecida.

Buscando el sol,

los pájaros, las flores

y repartiendo amor

de mil colores.

Antes que llegue

el invierno y la partida,

con el último aliento que me quede,

quiero darle las “Gracias a la vida”

Nély Laurent  -  mayo 7 de 2012

 

 

Omar Gamarra                                                         

 

“Recordando a María”

En la madrugada de ese crudo invierno apuró Alejo sus pasos  y se dirigió al bulín que distaba unos quinientos metros. No dejaba de pensar en María, mientras se encaminaba al lugar  en que iba a encontrar esos pequeños recuerdos que atormentaban su vida desde hace ya cinco años. A pesar del tiempo transcurrido no podía alejarla de su mente y le atormentaba su dulce imagen. ¿ Acaso otras mujeres que conoció podían igualarla ? ; no, María era distinta ; tenía siempre presente la última vez en que se encontraron. La zamarreó y y le gritó en la cara –¡ Ya no te quiero, sos para mí pura pérdida, ya nunca más te quiero ver!. María lo abrazó tiernamente y respondió dolorida - ¡ antes sí que me querías, decime la verdad !  -  ¡ Nó , María nunca te quise, ahora menos  ¡. María se fue alejando lentamente y al llegar a la esquina de Quesada y Melián desapareció de su vista; nunca más la volvió a ver. No tendría que haberle creído a la Chjna Mendieta, no ¡no era de confiar !, ¡ ya era tarde ¡

Alejo dejó de ser el mismo a partir de ese día; en esos años conoció a Naná en un Cabaret de Leandro Alem; buena pilcha resultó ser y al cabo de seis meses lo dejó en Pampa y la vía; le vendió hasta el ropero, recuerdo de la vieja . Sólo quedó en el bulín el retrato de Carlitos ( suerte que no se lo llevó, aunque empeñó la guitarra, que la tenía tan lustrosa).

Omar Gamarra    -   Marzo de 2012   -

 

 

 

 

Nely Laurent

elateneonelidalaurent@hotmail.com

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