Los Charruas en Paris

Siglo XIX, Paris,

los últimos tres indios Charruas quedan 

      expuestos como atracción en un Museo.

                     

         

 

Río, lomas, bravura, libertad,

estirpe, guerra, orgullo

pieza de museo.

Caza, tórax, nómada, toldo,

boleadora, tambetá, tatuaje

pieza de museo.

Arrogante, indómito, fuerte,

ráfaga y tormenta

pieza de museo.

Rayo, trueno, cuchillas,

caballo, furia:

patética pieza de museo.

Con paso blando de visitante nocturno avanza,

leve,

por los pasillos, las frías galerías

de la vieja Europa.

Sólo las máscaras de jade lo contemplan,

sólo los mudos testigos del pasado lo conocen.

¿De dónde viene? La ciencia no responde.

No sabe del ayuno,

de las fatigosas horas de la espera,

del inexplicable territorio de sueño donde habita.

No sabe que los gigantes del sol y las cuchillas

no han llegado solos,

que los bravos guerreros

con su cuerpo de árbol extinto

y mirada opaca

no han llegado huérfanos.

Y el espíritu guardián que los protege,

tal vez pájaro, puma o ráfaga,

los devuelve otra vez a su paisaje,

a su tierra ondulada,

a la benigna caricia de las tardes junto al río

donde dejaron el alma.

 

  

Gladys Ines Gribaldo

gribaldogladys@yahoo.com.ar

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