GRINGUI

 

 

 “Carolina” es la banda en la que  comencé a tocar a los quince años,  eso comenzó en Floresta. Cuando se separó la banda con uno de los músicos me fui de viaje , me lo costeó mi vieja, pero en España  toqué en el metro, en la calle, en boliches, quería ser músico y lo ejercité allá.

 

 

El sueño comenzó mucho antes, a los ocho años. A mi hermano le gustaba la guitarra. Luego en la escuela alguien me lo propuso y comencé a ir a un taller de guitarra. Zambas, chacareras, eran temas que aprendía, eran canciones completas eso era buenísimo. No era tocar una parte, había que empezar y terminar un tema. Comenzamos veinte después quedamos cinco, y   terminamos sólo tres.

Cuando comencé a escuchar a los Beatles ya tenía  doce años. Era el año 75 cuando empecé la secundaria, época que se escuchaba Sui Generis. Así fue que termine sumándome a los stones que era el grupo “Carolina”.

Las ganas de querer ser músico me llevó a España, era muy pendejo. Hice de todo, había que comer, el invierno es duro y lejos de tu casa es más duro. Volví en el 80. Yo había dejado la secundaria en tercer año, había  cursado con Andrés Calamaro. Como  lo conocía de ese tiempo y yo volví con una idea más firme de cómo hacer una canción, me contacté con Andrés y juntos comenzamos a armar canciones, en realidad aprendíamos juntos.  El tenía un grabadorcito chico, y escuchaba mucho Sui Generis. Juntos hicimos varias canciones, algunas fueron al primer disco de los “Abuelos de la nada”. Ahí hay temas que marcaron tiempo,  “Tristeza de la ciudad” “Costumbres Argentinas”  y varios hit más. Con estos temas me abrí camino como compositor.

 A pesar de estar sonando fuerte fue una época dura, nos cagamos de hambre. Hoy día aún es difícil. No es un lecho de rosas hacer música, es maravilloso que algunos podamos exprésalo con un instrumento, pero vivir de esto es difícil.

Desde los 20 años  que estoy de gira, a veces llevo a mi hijo, él me acompaña y también está haciendo música. Así es mi vida. Si no arriesgas nunca lo vas a saber.

Toco Guitarra, bajo, batería, pero mi instrumento es la guitarra.

Nos regaló el disco de un trio con  Tito Losavio guitarra, Federico Gil Sola en batería, y él en el  bajo. Hemos tocado mucho con ellos, no tenemos compañía que nos grabe, todo es a esfuerzo nuestro. Uno de los lugares donde solemos tocar es en  “Mr Jones Blues  Pub”, en Ramos Mejía.   

Sobre cómo se trabaja en la creación de un tema, hay formas si uno trabaja solo o si compone con otro. Con Andrés hacíamos los temas  batería y bajo,  y  luego él metía piano y yo guitarra. Así grabábamos con él. En algún momento Andrés lleva estos temas a los abuelos. Mi participación en los Abuelos fue siempre de estar acompañando y llegué a grabar en el disco en vivo de los Abuelos, reemplacé a Basterrica que  no podía tocar y fui yo. Era un poco incómodo pero fue necesario. Siempre tuve facilidad para aprender las canciones, entonces me llamaban de un día para otro para grabar o tocar en algún lugar.

Después de los abuelos grabé singles, hice de todo un poco, cuando hacía otras cosas extrañaba mucho la música. He dado clases. Entre todo lo que hice prefería ganarme la vida haciendo música, no importa con quien. Hasta he tocado con “los Plateros” antes de los Abuelos, con Andrés hicimos eso.

                No soy líder en las bandas, pero tengo mis ideas, empujo. Sólo toco el bajo con el trio, soy bajista de mentira. Con el trio es una banda típica de rock, temas de Tito Losavio, onda “Power trio”, bien rockero y difícil. Pero no es una banda que tenga continuidad, se ve interrumpida por los viajes de cada uno. No ganamos un mango con el trio pero hago lo que me gusta.

Ahora trabajo con Lerner, hace 14 años soy su guitarrista y ese es mi trabajo. Es buenísimo trabajar con Alejandro, no te deja clavado con trabajo, es respetuoso de mi trabajo.

Hacer música, yo creo canciones siempre pero una buena sale a veces. Yo puedo hacer 40 temas y  son buenas canciones sin dudas, pero esa que me hace sentir bien, esas salen a veces. Componer depende de con quien lo haces, hay gente que te aporta o a la que le aportas mucho.

Lerner ha hecho temas muy buenos con otros y ha hecho muy buenos solo. Todo depende del momento.

Hay músicos que no les gusta compartir, y no siempre solos componen bien. Yo he creado solo buenas cosas  y no tan buenas, lo mismo paso al crear con otros. A mí me parece que está bueno crear con otro, las ideas se suman entre dos. Creo que rinde más, con Andrés nos fue bien, era muy lindo trabaja juntos. Con Lerner nunca compuse, no sé cómo será componer con Alejandro.

                Es apasionante componer. De chico me iba muy bien con las composiciones, ya era creativo. No hay en las escuelas buenos profes de música.

Músicos referentes,  Pappo, Jonny Winter.

Un tema, el  The Doobie Brothers,   “Listen to the Music”

Una banda, Revolver me gusta mucho , Deep Purpel, AC/DC

Tengo un proyecto con Miguel Zabaleta  “Broquen hard”, hacer cover de Beatles y Carpenter, es un grupo de voces, acústico, es algo muy especial. Este es un proyecto de este año, a parte el Trio y Lerner. También participo invitado de grabaciones, esa es una  tarea que me apasiona. Yo soy de meterme en las grabaciones medio rápido, me invitan y me meto. Rindo bien. Tienes que estar a gusto con el que te invita, y ahí surgen los sonidos, mejoramos las tomas, es muy placentero el tiempo de grabar. Todo se pilotea. A todo se le pone un poco de rock.

Alejandro me deja poner mucho de mí cuando toco con él , eso es muy bueno.

En los 90’s he tocado con Fito, hice unas giras con él,  aprendí mucho, con el tocamos con una infraestructura impresionante, aprendí a tocar en una estructura diferente, fue una linda experiencia. Con Fito toque con músicos impresionantes, creo que valió lo que yo hago también.

Mi comienzo fue con “Carolina”, en la época que aparecían “Menphis” y “Redondos”. Conocí y admiré mucho a Pappo, en la época de Riff no me caía bien pero cuando lo conocí llegué a admirarlo, nos respetábamos como músicos. Tocando con Andrés, teniendo en cuenta que ellos eran amigos,  compartimos grabaciones y muchos momentos, grabamos fiesta cervezal en una versión que a Pappo le gustó mucho, no éramos amigos, éramos colegas.

No aguanto a lo que se la dan  de estrellita, soy músico, no puedo dar importancia a eso. Soy sociable dentro de mi locura. Mi nombre “Gringui” es un apodo familiar, mi viejo se llamaba Augusto Eifidio, como el muere antes que yo nazca me ponen el mismo nombre, él era el Gringo yo pase a ser el Gruinguito, que luego derivó  en Gringui.

 

Nota de Guillermo Contreras y Gabriel Sacco para

 

 

 www.revistadelosjaivas.com y www.laveredadelsol.com.ar

 

 

   

 

 

 

 

Nota:  Guillermo Daniel Contreras     

www.laveredadelsol.com.ar

 

 

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