Diego Mauas
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Embellecer la ciudad

 

 

 

        Diego Mauas

  “El dice ser un termómetro puesto

en una esquina, que puede medir

el estrés de la gente, pero vemos

en la nota que también el artista

callejero es un fusible de la

tensión en la gran ciudad”

 

 

           

 

            “Hay mucha gente que toca en la calle, pero muchos no duran. Hay que permanecer, entender la calle para lograra tener un ida y vuelta. Yo pongo la música, la gente frena, escucha y se va con una nueva energía”. 

            Desde Febrero del 2014 Diego sale todos los días, de lunes a sábado, a una de las esquinas más concurridas de la ciudad de Buenos Aires, Avenida Cabildo, barrio de Belgrano. Alguna vez, antes, salió a San Telmo, los domingos donde el público es diferente, esta paseando y hay mucho turista, eso hacía que el ambiente era totalmente otro. Ahora sale de lunes a sábado  entre un público que va a trabajar, o que sale de compras o a hacer tramites. Esto hace la diferencia, es interesante ver como por la mañana aunque la gente esta apurada se detiene más y lleva mejor onda, por la tarde vuelve cargado y ya no se detienen tanto. “La gente me dice que yo les dejo algo de paz, dicen que embellezco la esquina, el barrio, creo que esa es mi función”

            EL artista embellece las esquinas, Diego es uno más, paso por el conservatorio, estudia varias horas por día, hace arreglos a los temas que toca, y es compositor. Un músico que desde la vereda de una avenida enloquecida ofrece un producto que ninguna empresa sabría o podría ofrecer. Su música.

            Por la mañana a parte de hombres y mujeres que pasan apurados, camino al subte o al colectivo, también entre el público hay jubilados, estos se ven atraídos por lo que toca Diego, tango, folklore y ritmos latinoamericanos. La verdad que los que menos se detienen son los jóvenes. Pero ha logrado crear un buen clima en esa esquina, la gente reconoce melodías, pregunta, y agradece.

            Insistimos que no es tan fácil  trabajar en la calle, menos hacer música. Hemos visto a Diego en la “Botica del Ángel” es un técnico sensible y logra sensibilizar al público que expectante escucho su concierto en un silencio de respeto y asombro. Y pensar a ese músico concentrado en una vereda, en medio de la gente que pasa parece que no hablamos del mismo músico. En un concierto puede tomarse licencias para hacer arreglos más complejos, se van a apreciar, en la calle hay detalles que no puede poner, no se escucharían

             Y el aclara “soy como un termómetro, pero a veces  vuelvo con tensiones en el cuerpo” cuenta que hace unos días, el primer lunes después de las vacaciones de invierno, la esquina parecía encendida de nervios y peleas, varios choques y hasta una pelea entre choferes, lograron que Diego tuviera que retirarse antes. Diego no deja de ser un fusible en medio de la locura de la ciudad. Embellece, el arte embellece, pero el costo nadie lo imagina.

            “Yo estoy todos los días ahí, la gente ya me conoce”. Sobre el trato, dice que es positivo, que la gente de los negocios ya lo conocen, hay negocios más agradecidos, como una heladería, y otros que ni lo saludan, como los de una oficina, pero el saldo es positivo. Tanto que Diego dice que él cree que todo músico debería alguna vez tocar en la calle.

            Repertorio, aclara, el toca la guitarra, no canta, pero hace tangos conocidos, folklore, hay un tema que es el que la gente más le llega, es un tema anónimo, sin nombre pero conocido, le dicen “Romance antiguo”, es el tema de la película “Juegos prohibidos”. Bueno este tema es el que logra mejor reacción en la gente, la gente lo reconoce inmediatamente. La lista de temas esta armado a ojo cada día,  probando y hay temas que a la gente le gusta mas. El contacto con el público es muy directo.  Después hay muchos parejos, en el gusto de la gente, “Adiós Nonino”, “Alfonsina y el mar”, “kilometro 11”. Algún tango hay varios en este grupo, “la ultima curda”, “sur”, “nostalgia”, “garua”, “el día que me quieras”, “libertango”, “zamba de Atahualpa”. Son temas que a la gente le gustan más.

            “En la calle la gente se sorprende cuando reconoce melodías, yo busco eso, en la calle cuando toco un tango, toco la melodía con menos adornos y la gente lo reconocer. El que no tenga tantos arreglos no significa que lo toque mal, toco lo mejor que puedo siempre. Solo que no hay tanto detalle en juego.

            Luego de tocar dos horas en la calle el día de Diego continua con un par de horas más dedicadas a estudiar, tanto guitarra clásico como eléctrica. Preparar la grabación del nuevo disco, ensayar con la nueva banda, donde incursiona en nuevos sonidos, el rock y en banda. En realidad el trasfondo de embellecer una esquina del barrio lleva muchas más horas de las visibles. La dificultad de tocar un instrumento y lograr la mayor perfección posible depende del tiempo dedicado y de no perder la intención primaria, que Diego define que es mantener el objetivo en lo que él quiere trasmitir, luego los errores se corrigen, se aprende continuamente, el músico se perfecciona día a día, siempre.

             En la botica me equivoque en algún momento y creo haber podido disimular cada uno de los errores. Hay mucho trabajo, practica y tiempo metido en cada tema. Si uno está preocupado del error  seguro lo comete. Y es más importante estar preocupado de lo que se quiere transmitir.

            “Me gusta Piazzola, me gusta la música latinoamericana, me gusta el tango, el folklore eso me da un marco demasiado amplio”, nos dice Diego, marco que desea ir acotando para desde a perfeccionarse de a poco, pero por ahora ofrece de todo eso un poco a los transeúntes de la avenida Cabildo. Estos agradecidos.

            El disco que ha grabado tiene los temas que toca siempre en la calle, de los siete temas cinco  son versiones de música argentina, el resto  uno es de Brasil y el otro ese tema anónimo que a la gente le gusta tanto. “Ese disco fue hecho para venderse en la calle, se vende mucho, es mi música de la calle. Nació ahí y ahí se vende”.  En el mercado actual  es difícil vender un disco, hay asfixia de las discográficas, dice haber hecho otro camino, invertir poco dinero, lograr buena calidad de  grabación, el disco suena bien y lo vende él directamente en la calle. Y resulta. Hay que tener en cuenta que  la gente compra para tener música tranquila, para escuchar en momentos especiales. Eso es lo que él les da en la calle.

            Ahora los proyectos son  grabar un nuevo disco, hacer otra presentación pero aquí en Belgrano y seguir tocando, piensa que no es fácil pero que tiene que meterse más. Le gustaría entrar en el festival “Guitarras del mundo”. Mientras sigue poniendo un pincelazo de belleza en una esquina de nuestra gran ciudad.

 

 

 

Nota: Guillermo Daniel Contreras 

Para www.laveredadelsol.com.ar y www.revistadelosjaivas.com