¿Infancia roja?  
    
     
       
 
                          

                                  

                                   

La dualidad político- militar del mundo se supone ha acabado ya hace dos décadas, pero vuelve a mi cada vez con mayor frecuencia; hoy leía el diario blanco, el diario virtual, tranquilo, en soledad, cuando este me informó de un fuerte cachetazo que de algún modo he sido un fanático comunista en mi infancia. Un ferviente militante del estado soviético. Al saberlo he mirado con temor ha los lados, con razón, porque darse cuenta de ello, sabiendo que occidente ha vencido en el primer round da temor. Leía el diario; en tiempos en que a un lado y otro del muro se pujaba por llegar antes al espacio, a la luna, por llegar antes de ser vencidos; en tiempos en que las computadoras ocupaban lo que un armario familiar, tiempos en que eran tan grandes, exagerados monumentos de sí mismas, en aquellos tiempos aparecieron las poco llamativas computadoras personales. La historia es impresionantemente interesante, trenza personajes, naciones y elementos que jamás uno se podría imaginar. Las carreras continuaban y nombres como IBM o Apple resonaban con estruendos quejumbrosos al otro lado de Germania.

Bloques de formas varias caen como lluvia sobre la pantalla.

Los soviéticos también pujaban en tecnología, leo nombres complicados -apellidos impronunciables-, eran ellos jóvenes curiosos, pero soviéticos, hoy en el diario blanco sonríen en una foto,

y se encajan, macho y hembra se encajan y una línea desaparece,

Esos jóvenes inspirados en juegos poco tecnológicos crean el arca mayor, el pilar de la tradición en consolas de video y mezclando sonidos y sentidos lo bautizan: Tetris. Los bloques continúan cayendo y pienso que toda generación posterior ha idolatrado quizá, sumergidos en un sistema poco atractivo y suficientemente cruel, a la mayor creación comunista mundialmente reconocida -aunque no relacionada-, ¿He sido un ferviente militante del estado soviético? ¿Hemos sido fanáticos comunistas desde aquella vez en que siendo pequeños descubrimos que esa era la creación más grande sobre la tierra? ¿Era el Tetris otra de las tantisimas amenazas rojas en nuestro ameno fragmento occidental del planeta? 

Llora Papi Bush, un gran triunfo rojo. Ahora esos jóvenes curiosos se han mudado lejos de casa, uno ayuda al gran buscador de la G, otro se ha enriquecido en Microsoft. Se apena el espíritu rojo, otro triunfo del oeste.


--
CANELA

16/02/2009

VOLVER