Teatro Colón 
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"...he llegado a convencerme de que la atmósfera constante de lujo nos lleva a la neurastenia...”

"...Hemos dado una representación gratuita. El pueblo se sentía transportado, con lágrimas que corrían por sus mejillas, y se ha preocupado por nuestro arte. En el pueblo de East-Side hay muchas reservas de vida, de poesía y de arte que están esperando la mano que las despierte. Construyan para ellos un gran anfiteatro, la única forma democrática del teatro, donde todos puedan ver lo mismo, sin palcos ni plateas. Miren ahí arriba a la galería. ¿Creen justo que se coloque a seres humanos en el techo, como moscas? ¿Y así quieren que aprecien el arte y la música?
Construyan un teatro sencillo y bello. No es necesario que lo cubran de oro, ni de adornos costosos. El arte bello viene del espíritu humano y no necesita ornamentos exteriores. En nuestra escuela no tenemos trajes ni adornos, sino únicamente la belleza que brota del alma exaltada y del cuerpo, que es su símbolo, y si mi arte les ha enseñado algo aquí, espero que lo enseñará también en otro sitio. Tenemos que buscar y encontrar la belleza en los niños; en la luz de sus ojos y en la gracia de sus manos extendidas en adorables movimientos. Les han visto unidos de las manos, atravesando la escena, más bellos que todos los collares de perla de todas las mujeres que suelen situarse en esos palcos. Son mis perlas y mis diamantes. No quiero otros. Den la belleza, la libertad y la fuerza a los niños. Den al pueblo el arte que necesita. La gran música no debe guardarse para el gusto de los hombres cultos. Debe obsequiarse gratuitamente a las masas; les es tan necesaria como el aire y el pan, porque es el vino espiritual de la humanidad..."

Isadora Duncan

 

 

Estafa en el Colón   


¿Quién es el responsable?
 
            El sábado 29 de Octubre en el Teatro Colón se presentaba la Filarmónica de St Petesburgo. El programa ameritaba ver si podíamos ir. Sacar las entradas un mes antes nos permitió sacar unas entradas que se adecuaban a nuestro presupuesto, en verdad no eran las más económicas de las que desistí porque el vendedor me aclaro que esos lugares estaban situadas a los costados del escenario y no era la mejor vista.


            La espera fue cargada de expectativas y ansiedad, era la primera vez que vería un espectáculo en el Colón, y era  prometedor.

            El sábado, llegamos con tiempo, media hora antes, para no perdernos nada. Amablemente nos indicaron las escaleras, ya sabía que tenía que subir bastante. El teatro se veía imponente, hermoso, las chicas nos indicaron la ubicación, casi al medio del lado derecho en el 6to y último piso de balcones.

             Cuando nos sentamos descubrí que en el Teatro Colón, teatro de prestigio internacional, me vendieron dos entradas en un sector donde lo único que podía ver del escenario era el rincón izquierdo, que podría calcular era menos de la cuarta parte de la totalidad del escenario, si permanecíamos sentados solo entraban en nuestra visión el Arpa, dos o tres violinistas y algo de las percusiones.

            Intuyo que quedamos sentados en algún resabio de ideologías discriminatorias de principios del siglo XX. A pesar que el teatro se remodeló hace poco, prefiero pensar que la ubicación que nos vendieron  quedó ya en los diseños de gente que suponía normal que el que paga menos no solo debe sufrir ver de más lejos sino que debe tener asientos menos mullidos, más chicos, y proporcionalmente verá solo lo que pagó del espectáculo, un rincón del escenario.

            Hoy ya en el siglo XXI no debería quedar rastro de tal discriminación. Y exigimos que se haga el cambio.

            Acuso a los administradores del Teatro Colón de ejecutar una estafa al vender asientos donde no se ve el escenario. Y más, si es algo tan fácil de corregir.

            Aclaro que no hay estadio  o teatro donde te vendan una entrada donde no veas la totalidad del espectáculo. En el Teatro Colón si lo hacen.
 


                        Guillermo Daniel Contreras


 

 

 
 
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